Lo que brotó como una diminuta semilla se desarrolló en una vida plenamente florecida para Paula y su familia. Como dependiente, he sembrado doce años de mi vida en el campo de la venta y la atención al cliente, cosechando productos a medida y regando con mi servicio las flores de su satisfacción, Como quien cambia de fruta cuando se cansa de su sabor abandonó su antigua vida para volver a su barrio de La Milagrosa. Ahora es la dueña de este acogedor rincón en su vecindario, donde ofrece productos que son el espejo de su personalidad.